REFLEXIONES SOBRE FEBRERO Y AGOSTO

  Allá por el año no se cuantos en los meses de Febrero y Agosto, o algo así, en la nómina venia una «propina»  por que se habían conseguido no se que objetivos, el caso es que la cantidad no dejaba contento a nadie, yo creo que no era fácil de repartir pero el caso es que nadie estaba contento cor el reparto, así que en uno de esos días se me ocurrió «seguro que contrariado» escribir esto, que hoy me he encontrado en una vieja carpeta y que cuelgo aquí para que alguno si lo lee lo recuerde y por lo menos se sonría.   

 

FILIPICA SOBRE EL REPARTO Y EL PRECIO JUSTO DE LAS COSAS

 

Nos cuenta el griego Apiano, que después de muchas victorias y derrotas de unos (los nativos ibéricos) y de otros (los invasores romanos) y de que Viriato burlara cuando había lugar, a los ejércitos de Cepión, ve el caudillo lusitano que era un buen momento para cambiar de orientación y envía a sus tres más fieles amigos, Audax, Ditalcón y Minuro a negociar la paz con el romano Cepión, quien los convence con regalos y promesas como precio a la cabeza de Viriato y estos vuelven,  matan a su caudillo y amigo; y todos sabemos aquello de que Roma no pagaba a traidores.

 

Mas de mil años después, Bellido Dolfos, (hoy seria Adolfo Bellido) hizo otra faena parecida a otro amigo en el lugar que desde entonces se llama “el portillo de la traición” allá en las murallas de la ciudad de Zamora el (7 /10/1072) y claro está que algunos cuentan que fue el Cid (D. Rodrigo Díaz de Vivar) el que después  le “pagó” como se merecía, el precio de su traición.

 

Unos 870 años más tarde, los rusos de la (URSS) convencen a Philby de que traicione a su país y les informe de todo lo que pasa dentro de los muros del inglés Parlament House, y claro está que le pagaron con una moneda parecida a la de los romanos.

 

Lo anterior me lleva a que todos en algún momento somos deudores de fuentes inequívocamente teñidas de leyenda, pero lo esencial de los casos y de lo que aconteció o sigue aconteciendo a continuación de los hechos que sean, es sin duda plenamente histórico y actual y se me alcanza  a mí que fueron, son y seguirán siendo un tanto resignadas las actitudes subsiguientes.

 

Escribía M.J. de Larra que está en la conciencia del que reparte o compensa, el remunerar de forma justa y conforme a lo que él ha pedido porque no puede haber buena producción si se retribuye con cicatería, porque si con esta se aplica, el resultado es contraproducente, y queda merecido el descrédito del repartidor; “usease” que en “román paladino” cuando se remunera con cicatería lo que se consigue es un saldo; y una liquidación no solo de lo producido sino de la confianza, amistad o lo que hubiese antes del pago o compensación; y aquí viene pintiparada aquella frase que Moratín pone en boca de uno de los personajes del “Si de las niñas” (dice que yo no le sirvo, que os presente a vos la cuenta al precio del cambio a pesar de lo que paga).

 

Como siempre he tratado de ser un buen discípulo de Juan de Mairena y quizá me he negado siempre a aprender lo que me convendría ignorar toda la vida, y por eso estoy aquí esperando a mi Cepión, a mi Cid o quizá al Sir Winston que me pueda corresponder, pero eso sí sin mirarme los zapatos…dependerá siempre de lo que cada uno, de los que en la vida se han cruzado con uno, puedan llegar a pensar sin yo saberlo.

 

No es esto, ni mucho menos pretende serlo una lección de historia, sino una reflexión sobre lo que la experiencia de tantos años de rodar por esta vida, en la que las cosas ocurridas ya están y no tienen remedio, pero sí para  que los que están o vendrán con más o menos edad y valores, tengan conocimientos que les permitan tener criterios propios y que no se dejen fácilmente convencer por las situaciones que los diferentes personajes o situaciones que la sociedad les va a poner delante y tomen las decisiones que correspondan sin dejarse manipular ni convencer, como Audaz y sus colegas, como Adolfo Vellido o como el tal Philby, tomando ejemplo de Ulises que se tapó los oídos para no dejarse  convencer  con cantos de sirenas.

 

También para cuando muchos se encuentren en la situación contraria, o sea en la de pedir o repartir, recuerden que como dice J.M.Larra no se saca nada bueno utilizando la cicatería, para poder esperar más de la vida de lo que dice Moratín.

Así que: a no negarse a aprender las cosas que nos conviene ignorar toda la vida, para no encontrarse allá por el otoño de cualquier existencia, mirándose los zapatos, esperando cada uno a su Cepión, a su Cid, o quizá al Sir Winston que les haya podido corresponder, como paganos de tantas y tantas situaciones pasadas y reprochándose el no haber hecho no sé que, o no haberle dicho otra cosa a no sé quién.

Felipe Gato Gutierrez

 

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