FILIPICA SOBRE LA POBREZA

 

         Hace unos días atendiendo a una entrevista que un experto periodista hacía a un conocido hombre público y ante una “puesta contra las cuerdas” el entrevistado soltó: “es que en muchos casos me siento rozando el nivel de la pobreza” y esto me dio el motivo para este comentario, y me dije ¿Cuántas pobrezas habrá? Porque este no parece pobre precisamente y sus sueldos y gabelas  son de lo más alto según se puede leer en los documentos oficiales; así que dándole vueltas al caletre resulta que el entrevistado estaba ejerciendo  de una de las pobrezas de la más baja clase, estaba “pobreteando”.

 

Eso que se escucha muchas veces  en cualquier situación cosas como “pobre hombre”  o pobre chico  o pobre madre la que le ha caído, o el pobre no pasa nada dirigido a los pequeños cuando sale perdedor en alguna competición, lucha o pelea, sin abundar en mas consideraciones ya que no son más que muletillas que en sí no reflejan una situación de pobreza al uso; pero hoy parece que toca abundar un poco en el asunto.

 

Resulta que ya en la Biblia cuando se refiere  a la figura religiosa de las gentes del Antiguo Testamento llamaban pobres de Yahvé a los que tenían débil el sentido y la grandeza de Dios, y en el Nuevo Testamento en varios salmos y en las Bienaventuranzas, les llama de la misma manera a los que de una u otra forma estaban algo faltos de fe.

 

Pero pasando la vista por la historia veo que también hay unas Leyes de los pobres (Poor Laws) establecidas en Inglaterra allá por el siglo XVI y reformadas en los siglos siguientes en las que se establecían los niveles económicos por los que se regían para tener acceso a los subsidios,  que se pagaban en las parroquias creando a la vez por parte de las autoridades políticas un nuevo impuesto a fin de poder sufragar la citada ley, que tuvo que ser variada varias veces en los niveles de percepción, ya que los llamados maltusianos aseguraban que se favorecía el aumento de los menesterosos, que teniendo unos mínimos ingresos  que sumaban a los que  la picaresca les proporcionaba, no hacían mucho por buscar un trabajo que les ayudase a mantenerse por sí mismos, así que sucesivamente se fue rebajando la cantidad.

 

También  se llama pobreza de solemnidad a la que sufren las personas de forma notoria y confirmada.

 

Llamamos pobreza voluntaria  a la que voluntariamente llegan las personas como religiosos, anacoretas y otros que se desapropian de lo que poseen con diferentes fines más o menos benéficos o altruistas.

 

Cuando en países considerados atrasados caracterizados por un bajo nivel de renta, intentan explicar su subdesarrollo en base a las relaciones circulares entre sus fuerzas económicas, están ejerciendo lo que actualmente se llama teoría del círculo vicioso de la pobreza, vamos que ya hay teorías y todo.

 

Otra pobreza es la que en derecho se le llama pobreza legal que se determina por vía negativa señalando lo que debe entenderse por falta de recursos indicando un límite a partir del que una vez sobrepasado ya no se es pobre.

 

A los que adolecen  de falta de magnanimidad, de nobleza o de gallardía, se dice que tienen pobreza de espíritu.

 

También van apareciendo nuevos o modernos tipos de pobreza como la que sufren muchos pensionistas, empleados o  trabajadores con ingresos mínimos y que se les ha acuñado el nombre de trabajadores pobres.

 

Con los tiempos que corren veo que van apareciendo personajes que de una u otra manera han saqueado las arcas públicas y los han pillado, y que dicen que son pobres y no pueden pagar las sanciones o las fianzas, y me pregunto ¿Cómo llamamos a ese tipo de pobreza? yo sugiero llamarla pobreza cínica o también pobreza interesada.

 

Y tratando este tema aunque sea de una forma tan superficial y admitiendo de antemano que seguro quedan más pobrezas sin evidenciar, sería imperdonable que me olvidase del sanferminero pamplonés pobre de mí que se entona al finalizar las conocidísimas fiestas, y que también se canta en mas poblaciones al fin de las fiestas ya que no se repetirán hasta el siguiente año.

 

La Cañada tres de Febrero 2018-02-04

 

Felipe Gato Gutiérrez

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