FILIPICA A LA SOLEDAD

FILIPICA A LA SOLEDAD

Con motivo de estas terribles consecuencias de la tan traída y llevada pandemia, casi todo el mundo en la soledad de su encierro se pone a pensar, a hacer cábalas, a mirar al pasado, a hacerse promesas a sabiendas que casi seguro no las va a cumplir, o a pensar que hay casos o situaciones que aunque no son comparables, si pudieran tener su punto de semejanza aunque sea solo por las consecuencias para el ser humano.

Así que hoy , seguro que con la mente desbocada, en la soledad se este obligado retiro, imagino que esto de la pandemia es como un gran viaje que tarda un tiempo en nacer la idea, explota con gran virulencia con la preparación , se realiza y va cediendo con el tiempo por diversas causas, en este caso será los tratamientos médicos, las vacunas,o las defensas naturales etc. y nos vamos olvidando hasta que después de un tiempo llega otra cosa que nos vuelva a poner en jaque ya sea individualmente o colectivamente a gran parte de la humanidad.

O sea como el “ viaje del agua” que nace en las fuentes, forma ríos y demás acumulaciones, mares, etc. se evapora y vuelve a caer en forma de lluvia o nieve y de una u otra manera el ciclo vuelve a empezar, y no sabemos si con el mismo agua seremos mojados una o varias veces en la vida, ya que es un ciclo en el que lo que no conocemos es su duración, ya que no es fijo.

Hay ciclos que al no ser fijos solo sabemos que de una u otra forma volverán, pero no sabemos cuando, como por ejemplo el cometa Halley, que ya está comprobado según los cálculos de los astrónomos y matemáticos Newton y Halley, que nos visita cada setenta y seis años; o sea que gran parte de los humanos tenemos la oportunidad de observarlo por lo menos una vez en la vida y los mas afortunados hasta dos veces.

Vamos que esto de las pandemias es como el ciclo del agua, al no ser de ciclo tan preciso como el cometa. Si tomamos como pandemias por ejemplo las grandes guerras, pues ocurre lo mismo, que de una u otra forma a casi todas las generaciones les toca, sino participar directamente, si sufrir las consecuencias de alguna o de varias.

Por otra parte si miramos el asunto desde el punto de vista de la salud pues los encontramos que pasa casi siempre lo mismo, no hay generación según los datos de la historia, que no haya tenido que pasar de una u otra forma por una pandemia con funestas consecuencias, ya sea en forma de V19; de Evola; de gripe española; o de la peste en sus diferentes variedades;y que a una importante parte de las personas les ha coincidido, así como si dijéramos “sin poner nada de su parte” solo sufrir las nefastas consecuencias de una o varias pandemias, de ahí que piense que lo de la duración del tiempo, es una incógnita relativa como dicen los físicos y matemáticos.

Uff…. A que terrenos me ha llevado a mí hoy esto de la soledad en el confinamiento, será mejor tratar la soledad, no desde el pesar por añorar la libertad pasada, sino que mirarlo mejor desde el compás de tres por ocho del cante andaluz, que, con las licencias poéticas que tienen los del Sur le llaman “Soleá” y “Soleá corta” que ya se cantaba hace más de mil años, y que se siguen escuchando, en los “tablaos” y en los bares y tabernas, junto con las “tonás” las “seguiriyas” los “martinetes” “medias granaínas”y demás palos del cante “Hondo”.

Esto si que es añorar, y me prometo a mi mismo escuchar allá por el Sur algunas de estas “Soleás” al lado de un buen fino en una taberna por la madrugá, cuando pase todo esto de las fases del confinamiento, que se ve que ya va haciendo mella en nuestro ánimo.

Abrazos

Felipe Gato Gutiérrez

Mayo 2020

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