Hace unos días en esas sobremesas de los almuerzos mañaneros tan corrientes en las zonas del Mediterráneo, donde se trata de todo lo divino y lo humano, antes de terminar hablando de política y arreglar el país, fue la conversación a parar sobre la puntualidad, ¿Quiénes son más puntuales? los del norte o los del sur, los padres o los hijos, los trabajadores privados o los públicos, los españoles o los extranjeros, ¡¡vaya preguntas!!
Si la puntualidad como dice la R.A.E. en una de sus pocas acepciones, “diligente, exacto en hacer las cosas a su tiempo” uno que ha vivido en nueve comunidades de los cuatro cuadrantes del país, que tiene hijos, que he residido en nuestro país y en el extranjero, y que fue trabajador público y privado, pues le parece que alguna opinión tiene al respecto, aunque sea polémica y para algunos equivocada.
Un grande y muy reconocido escritor español, ante la pregunta: Don Camilo, a estas alturas de su andadura por este mundo, ¿Qué tiene que agradecerle a la vida?, efectuada por una joven y bisoña periodista le contesta con la rapidez y certeza de los inteligentes, “el haber hecho las cosas a su tiempo” o sea en ser PUNTUAL.
Desgranaré aquí alguna opinión sobre casos reales y sin ánimo de sentar cátedra de nada, en el norte, el compromiso de puntualidad es mayor que en el sur, sin ninguna duda, si un fontanero de allí arriba dice voy mañana, va; si en Barcelona te dice un carpintero el jueves a las ocho, a esa hora está tocando el timbre de tu puerta, aunque el hombre se exprese con un acento del sur que no hay ninguna duda de donde procede; para una reunión se queda el día 23 a las 10,30, y ya no es necesario nada más, y si a alguien le surge un impedimento lo hará saber.
Según se va uno acercando al sur la cosa va cambiando, en el levante las cosas tienen otros plazos u otros significados, tomando las mismas profesiones, “mañana o pasado” eso significa casi siempre como pronto la semana que viene, “en un par de semanas o así” si estamos en enero o febrero eso significa “antes de fallas” si es de marzo en adelante las cosas se harán entre, después de fallas y antes del verano, y si la cosa es pasado agosto, pues ya se sabe que antes de navidad, si “quedamos el día 27 a comer en”… o, “nos juntamos el 15 a las 9 para….” O lo reconfirmas un día u dos antes o no va casi nadie.
Y las cosas son así, donde no hay fallas las cosas serán antes o después de la hogueras o antes o después de la feria, pero si no se cumplen esas “reglas” nadie tendrá conciencia de no haber sido puntual.
Pues si entramos a valorar un poco la puntualidad de los padres y los hijos, pueden saltar más chispas todavía, los padres casi siempre hacen las cosas a su tiempo, sin pensar en si les corresponde o no, se quitan estorbos del camino sin preguntar ni decir después “no te has tropezado por que yo quité el estorbo” generalmente no son nada fariseos, tampoco dicen “el frigo está lleno por que lo llené yo” y tampoco preguntan ¿Quién dejó el depósito del coche en la reserva? Lo llenan y “ya se sabe…y si se le ocurre ir a algún sitio en el transporte público cuando va a buscar el bonobús que había dejado el cajón de la entrada, no está, por lo que solo tiene dos opciones, o saca otro con lo que le cuesta 10 o 15 euros o se enfada y saca un billete sencillo que claro está es más caro por trayecto que el bonobús, paro claro para los padres puessss no…..
Si analizamos un poco la puntualidad de los hijos, es que casi no la encuentro más que para salir a la calle, de pequeños a cualquier hora, y a la pregunta fatídica ¿están hechos los trabajos? La contestación “ya los haré más tarde cuando vuelva de jugar. Si son adolescentes, no da tiempo ni a hacer la pregunta¿¿Has..?? ¿¿Puedes…?? “He quedado, luego lo vemos” da lo mismo que sea un interés por sus asuntos, que una ayuda para alguna cosa que hay que hacer. Estaremos de acuerdo que la obligación primordial para los hijos es la educación y la formación para su futuro, ( hasta los leones enseñan a cazar a sus crías), con lo que la puntualidad normal debiera ser ir aprobando cada año el curso correspondiente, pues no, se tardan no se cuantos cursos en hacer el bachiller, y las carreras universitarias duran……..ni se sabe, yo creo que la única carrera que se hace con puntualidad es la se “HIJO” ahí si que el índice de puntualidad es altísimo. Así que cuando uno se tropieza con un hijo que es puntual, lo miras con tal cariño y respeto que te dan ganas de adoptarlo, además de una sana envidia de sus padres.
Como el tema siempre ha sido polémico, mira uno un poco las estadísticas, así, a “groso modo” y habla uno con otros padres puntuales, y se interesa uno por el tema con sus alumnos, (los míos ya tenían más de veinte años), y saca como conclusión que si por cualquier causa los padres que no habían sido o eran menos puntuales, y se pasaba, o se pasa, más estrechamente en el aspecto económico, tienen unos hijos cuyo índice de puntualidad, es más acusado, sicólogos tiene la sociedad que lo sabrán comprender.
Como anécdota contaré que en una ocasión tenía un alumno haciendo primero de una enseñanza superior, que era hijo de un labrador, (todos sabemos que la vida del labrador es dura), en los exámenes de junio, malamente, pero en Septiembre una sorpresa para mi, de los mejores, y en el siguiente curso de los primeros. Lo felicité por el cambio y al preguntarle cual era el motivo, fue claro y rápido, “es que este verano mi padre compró un tractor grande y me enseñó como se trabaja con el y con los demás aperos”……………Clarísimo ¿he? Descubrió la puntualidad en un “santiamén”.
En cuanto a la puntualidad de los trabajadores privados o públicos, pues mucha tela que cortar; los privados son puntuales por que no tienen más remedio, hay que fichar, en el reloj o en el ordenador, a la hora retiran la hoja de firmas, el convenio dice…… el estatuto de los trabajadores también dice….total que, o soy puntual o primero me sancionarán y si persisto me despedirán…., no hay duda. Si por el contrario el trabajador es público, aquí la división es patente hay un grupo grande que trabaja, respeta sus horarios y tiene buena productividad y al que le caen todos los marrones, y otro grupo afortunadamente más pequeño pero que son unos “listos” siempre buscan la forma de escaquearse, de cargar su trabajo a los demás, y sobretodo ni horarios ni culpas, “se llega tarde por que los transportes están horribles, pero solo para ellos; estas cosas están si hacer por que como hay tanto trabajo…… y no digamos nada si está en una ventanilla, lo de “vuelva usted mañana que le falta una póliza” a la orden del día; o sea que de la exactitud de hacer las cosas a su tiempo, para otro.
Sobre si son más puntuales los extranjeros o los españoles pues aparte de que la sobremesa no dio para más por que el tiempo se acabó, y quedó sin analizar, creo que por mi experiencia se puede decir aquello de que “en todas las partes cuecen habas”.
Bueno pues esto es lo que dio de sí tan enjundiosa tertulia semanal y mañanera.
La Cañada 28-01-2013