Hace ya varios años, cuando empezaba a tener entidad eso de los “blogueros” un amigo desde la infancia, (Alfredo Escalada) que domina muy bien eso del éter sideral que es para mí Internet, dejó así, en el aire, una pregunta sobre si existía el tiempo, vamos por si alguien picaba, y yo que según dicen mis amigos arranco “al cuarto de vuelta” me puse a la faena y le envié estas consideraciones, que leídas ahora me parece que pueden hacer pensar a más de uno.
Yo como soy de ciencias, y esto de las letras no es lo mío… El tiempo, chico…. no tengo ni idea de lo que es, pero es verdad que existe y que tiene más atalayas que el presente, pasado y futuro de la gramática: vaya aquí, una experiencia surgida del tiempo que mi actividad profesional me dejaba, para dedicarme a la docencia, y en la parte que hablamos de la relatividad del tiempo en la asignatura de Sistemas de navegación por el espacio, pongo siempre un ejemplo de lo relativo que es el tiempo, que seguro que no es muy pedagógico, pero que lo entienden todos…¿Cuanto es un minuto? respuesta de casi todos, 60 seg. esa es nuestra medida, pero es de percepción relativa… Porque: comparemos, ¿cuanto es un minuto? depende, si estamos en la última fila del cine con la colega, y si se nos va la mano donde estamos pensando, se nos pasa el minuto en un suspiro; por el contrario, si se agarra algo que quema, un minuto seguro que se hace interminable, pero tiene con nuestro sistema de medida 60 seg.; para uno de ciencias todo lo demás es filosofía; si, pero aún de ciencias, te queda el gusanillo, si pero…… ¿Que será?
Total que ¡como al principio!…Y haciendo memoria, recuerdo la explicación que nos daba D. Ignacio el cura de La Seca en la catequesis que nos daba después de la misa de los domingos, decía, «el tiempo es eterno, o sea que es como (si una hormiga empezase a dar vueltas por el borde de aquella lámpara grande que estaba colgada a los pies del altar mayor con la luz de aceite), pues nunca terminaría porque, como era redonda, pues claro, ni tenía principio ni tenía fin… luego el tiempo era eterno, sin duda alguna para nosotros, clarísimo, además lo decía D. Ignacio…..
Uno, – que por razones profesionales ha experimentado lo que es viajar en los cazas a más de 2500Km. por hora, que es más que la velocidad del tiempo en nuestro sistema, se da cuenta de que si se pone a viajar a esa velocidad hacia el Oeste, nunca llegará al mismo punto de donde salió, antes de la hora de salida… Pero por otra parte un amigo mío de mis tiempos de Londres, empezaba el día en su despacho cercano al aeropuerto a las siete y media, a las diez, salía en el CONCORDE (Avión supersónico) hacia Washington, donde trabajaba de 9 a 15… Volvía a tomar el mismo avión, y llegaba a Londres sobre las ocho de la tarde y todavía le daba tiempo a ver cómo había ido el día en su empresa.
Y uno piensa: ¿Que será el tiempo? … Y se ve que es algo que nos trae de cabeza a la humanidad desde antiguo…Ya José Hernández pone en boca del gaucho Martín Fierro:
El tiempo solo es tardanza
de lo que está por venir;
no tuvo nunca principio
ni jamás acabará,
porque el tiempo es una rueda
y rueda es eternidá,
y si el hombre lo divide
solo lo hace, en mi sentir,
por saber lo que ha vivido
o le resta que vivir.
Aquí hay otra opinión de un gallego con un humor bastante entreverado de ironía y a veces de sarcasmo como era Wenceslao Fernández Flórez. Llamaba el «tiempo de las muchachas» a aquel que pierden ellas lastimosamente hasta que no comparecen en un templo para recibir trece monedas de las manos de un hombre, y a partir de ese instante, toda mujer puede estar «segura de su tiempo» y nunca reconocerá que despilfarra un solo minuto; ¡Ay, cómo era D. Wenceslao!
Y si miramos más atrás… Aristóteles decía que el tiempo es el número del movimiento según el antes y el después. Hay quien dice que es la duración de las cosas sujetas a mudanzas. Y en Física se dice que es algo relacionado con el espacio y la velocidad, y el Sr. Einstein va y lo «arregla» diciendo que es relativo ¡Toma ya!, como al principio.
Llegado este punto ¡claro que existe el tiempo!… Porque ya avisa mi mujer que es la hora de comer…Con lo que se me ha pasado la mañana en un santiamén… He estado a gusto; no he hecho lo que tenía en la agenda… Total: que el tiempo si existe y además es relativo.
Según pasa el tiempo, me voy acercando a la creencia de que el tiempo lo marca la hora de comer, o sea que; desde el desayuno hasta la hora de la comida, es por la mañana… Hasta la hora de la cena es por la tarde. Y hasta el desayuno siguiente, es por la noche. Marque la hora que marque el reloj…aunque esto también es relativo ya que los médicos nutricionistas actuales aconsejan comer cinco veces al día, con lo que tendré que revisar mis convicciones sobre el asunto. Creo que por eso hace años que he retirado el reloj de mi muñeca y de mi bolsillo. Total: ¡que como al principio!
Esperemos que a algún lector de Alboral se le ocurra algo para sacarnos de dudas….
Felipe Gato Gutiérrez… Mayo 2015